martes, 17 de abril de 2012


EL PERFIL DE LOS LÍDERES DEL FUTURO SALVADOREÑO…

Por Francisco Morán, franciscomoran2000@gmail.com
Los líderes eficaces con los que me he encontrado, decía Peter Drucker en la introducción del libro “El Líder del Futuro”, sabían cuatro cosas sencillas: la primera es que sin seguidores no puede haber líderes; la segunda es que la popularidad no es liderazgo, pero los resultados sí lo son; la tercera es que los líderes son visibles, por lo tanto establecen ejemplos; y cuarta, el liderazgo no es rango, privilegios, títulos o dinero, es: RESPONSABILIDAD.
El Salvador necesita líderes con vocación y con una conducta ética. La historia de la humanidad está llena de ejemplos de momentos de decadencia de los sistemas políticos, fueran estos imperios, reinados, repúblicas o la misma Iglesia Católica; generalmente, en el fin de dichos momentos decadentes está la intervención de un gobernante con autoridad, que atraía los apoyos necesarios, se convertía en paradigma, se rodeaba de gente capaz que hacía lo que es debido, logrando los resultados en pro de la mejora del Estado y, por lo tanto, del bienestar de los súbditos o ciudadanos.
Los actuales líderes de El Salvador necesitan cambiar su actitud. El Presidente Funes dijo que el asunto de la elección del Fiscal no era un “asunto ético”, sino “aritmético-legislativo” o “legal”. La verdad es que cualquier comportamiento o elección de un hombre que sean verdaderamente humanos, son éticos, pues se comporta o elige humanamente en la medida que intervienen su inteligencia y voluntad. Para el caso, si una persona quiere tomar la decisión de invertir su dinero, puede hacerlo en donde quiera y en lo que quiera; sin embargo, para que su decisión sea ética, tendrá que hacerlo en donde genere más empleo; o también otro caso: si bien elegir el Fiscal esté asegurado por la aritmética legislativa o por la ley, para que sea ético el “cómo” se elegirá a cualquiera de los 47 candidatos, depende que los diputados hagan un trabajo bien hecho, lo cual sólo podrán saberlo ellos si lo hacen éticamente, pues tienen que hacer la tarea de examinar los expedientes con minuciosidad y asegurarse que se encuentre en dichos expedientes los criterios objetivos que debe reunir la persona que ocupará un puesto de tanta importancia, sea en este período legislativo o en el próximo, de tal manera que se elija entre lo bueno, lo mejor.
Existen hechos en El Salvador, que sirven de muestra de cómo ha sido el desempeño de nuestros líderes y ante los cuáles nos podemos plantear ciertas interrogantes:
1. La palabra dada por los pandilleros, la disminución sensible de homicidios y la intervención de 2 personas con vocación. Ya ha pasado un mes desde el acuerdo de los pandilleros entre sí y los homicidios siguen a la baja. Muchos pusilánimes estaban apostando a que no duraría dicha situación. La propaganda del Gobierno dice que la baja en los homicidios es por el accionar de la PNC; aunque tímidamente, convoca a todos los sectores para tomar las medidas adecuadas para una solución a la violencia, en especial la de las pandillas, tomando impulso del acuerdo entre las mismas. ¿Por qué fue Mons. Colindres y el Sr. Mijango quienes se complicaron la existencia atendiendo la llamada de los pandilleros? ¿Qué les hizo dignos de confianza de parte de los pandilleros? ¿Podemos todos nosotros confiar en ellos, tanto en los pandilleros como en los intermediarios? La baja en los homicidios hasta hoy es verdad y, como dice la Sagrada Escritura: “La verdad os hará libres”.
2. El desprecio de un grupo o grupos legislativos por la libertad religiosa. Nuestra sociedad es religiosa, en su mayoría. La sociedad tiene convicciones muy valiosas, como puede ser la del matrimonio entre un hombre y una mujer, o el respeto por su Catedral. Después de Semana Santa, el Arzobispo denunció la ocupación de Catedral como un “sacrilegio”. Al día siguiente, había una delegación de los ocupantes en el Arzobispado, negociando la desocupación de Catedral. Es seguro que hasta las personas más duras tienen en lo más recóndito de su corazoncito, un cierto y saludable “Temor de Dios”. ¿Es el ateísmo una realidad existente en algunos grupos legislativos?
3. La poca inversión de capital en el país, ya sea porque el Estado no da condiciones o porque los dueños del capital manipulan la no inversión, sin importar que las personas trabajadoras no encuentren empleo. No sabemos a ciencia cierta qué está pensando el Gobierno ni tampoco las personas dueñas del capital necesario para invertir. Lo que sí es cierto es que dinero sí hay. Tanto el Gobierno ha acrecentado su recaudación de impuestos como el sector productivo ha tenido un crecimiento del 1.5%. Es público que ciertos grupos económicos de El Salvador, invierten en otros países. Es público que el Gobierno no ha trabajado con eficacia con estos grupos. ¿Cuál será el problema: el afán de ganancia exclusiva, por una parte; y/o por otra, la sed de poder?
4. Los análisis exclusivamente económicos y políticos sobre la situación de El Salvador, tomando en cuenta solamente criterios técnicos y no humanos, pudiendo dar soluciones humanas sin menoscabo de la misma economía y la política. La solución marxista ha fracasado. En Cuba, Benedicto XVI vino a tender una mano para la transición, porque el Socialismo no da para más; y ya desde el Papa León XIII en el siglo 19 se predijo el fracaso y lo dañino de dicha ideología. Sin embargo, cantidades enormes de personas en nuestro país sufren fenómenos de marginación y pobreza, para cuya solución no es suficiente un análisis económico. El riesgo que corremos es que se difunda una ideología radical de tipo capitalista que rechace afrontar estos problemas porque a priori considera condenado al fracaso todo intento por afrontarlos, y de forma fideísta, confía su solución al libre desarrollo de las fuerzas del mercado. ¿Será suficiente el libre desarrollo de las fuerzas del mercado para atenuar la marginación y la pobreza en nuestro país?
Tenemos que distinguir quién de nuestros líderes se mueve por el afán de ganancia exclusiva y quién se mueve por la sed de poder, quizá con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad… Esto último lo decía el Papa Juan Pablo II, en la Sollicitudo Rei Socialis, n. 37. Y añadía que a veces “se descubriría que bajo ciertas decisiones, aparentemente inspiradas solamente por la economía o la política, se ocultan verdaderas formas de idolatría: dinero, ideología, clase social y tecnología.”
¿Cómo tiene que ser el perfil del líder que debemos elegir? Opino que debe haber un debate sobre los criterios que debe reunir el comportamiento del o los líderes; debemos observar los líderes que tienen un buen desempeño en tareas políticas, sociales, económicas o simplemente humanas; debemos reflexionar si lo que hacen puede considerarse bueno y por qué; tal vez porque no denotan “afán de ganancia exclusiva” o “sed de poder” y sí denotan RESPONSABILIDAD.

sábado, 3 de marzo de 2012

CONSTITUCIÓN VULNERABLE, FAMILIA VULNERABLE.

Este miércoles 29 de febrero de 2012, El Salvador vivió un acontecimiento histórico. La Asamblea Legislativa tenía la oportunidad de “blindar” el matrimonio entre un hombre y una mujer así nacidos, a través de la ratificación de la modificación constitucional de los Artículos 32, 33 y 34 de nuestra Constitución, que hablan del matrimonio pero sin especificar entre quiénes.
¿Por qué el matrimonio es tan importante, principalmente, entre un hombre y una mujer? ¿Por qué no dejar el concepto de matrimonio tal como aparece en la Constitución?
Decían los del FMLN que no era necesario especificarlo, pues ya está especificado en el Código de Familia. Ahora bien, uno se pregunta: ¿por qué aplicaron la disciplina férrea en sus diputados como que si fuera una causa por la cual valía la pena estar unidos entre ellos? Si no era necesario ratificar el contenido de la palabra matrimonio y referirlo al concepto de la unión legal de un hombre y una mujer así nacidos, ¿por qué era necesaria la disciplina férrea para dejarlo tal cual está ese concepto en la Constitución actual de la República de El Salvador? ¿Con quién tienen un compromiso tan serio los Diputados del FMLN como para no redefinir el concepto de matrimonio en El Salvador en vista de que otros países del mundo que influyen en nuestro comportamiento y manipulan nuestra jerarquía de valores no han tenido reparos para redefinirlo?
Y la redefinición que empezó en Holanda se orientó a definir el matrimonio como la unión de dos personas, sólo que el contenido de personas que se unen en matrimonio se llenó con un abanico de combinaciones de conceptos como para llenar los caprichos, perdón, quise decir, para satisfacer los “derechos humanos”: un hombre con un hombre, una mujer con una mujer, etc. Digo etcétera porque falta poco para que la combinación sea entre un hombre y una niña, un hombre y un niño, una mujer y un niño, una mujer y una niña, etc.
El trabajo que han hecho los que promueven el matrimonio entre personas del mismo sexo, que llamaremos matrimonio gay, en Holanda, Estados Unidos (en algunos Estados) y otros países, ha sido perseverante, persistente, bien financiado. Los que sostenemos el concepto que hemos puesto en práctica, como es el matrimonio de un hombre y una mujer, tenemos que aprender de ellos. Lo que se consideró una cosa sabida y aceptada como normal durante los más de 2,000 años de era Cristiana, ahora está bajo la amenaza de las ideas y acciones de quienes nos pueden llevar a una situación desastrosa para la humanidad. Lo normal será necesario defenderlo, de ahora en adelante. ¿Cuál es la situación desastrosa para la humanidad y, en concreto, para El Salvador?
Lo diremos con pocas palabras. Para que haya nuevos ciudadanos, será necesario que se constituyan nuevas familias fundadas en el matrimonio y que estas familias tengan hijos e hijas a fin de que se renueve la población. La población de El Salvador ha sido calificada como “sobrepoblación” desde los años 50, y por ello, el financiamiento al Estado salvadoreño se ha condicionado a controlar los nacimientos artificialmente, con todo tipo de métodos que afectan lo natural. ¿Y saben qué? Casi van logrando que el crecimiento de la población salvadoreña se detenga y no sólo eso, sino que vaya en franco decrecimiento. Para el 2050 seremos una población vieja, es decir, habrá más viejos que jóvenes. Cada año pasamos de 2 hijos por mujer, a 1.9 hijos por mujer, 1.8 hijos por mujer y así sucesivamente. Una de las consecuencias que traerá esto será que la carga de las pensiones para los más jóvenes será cada vez más pesada, hasta llegar a un punto en que nuestros hijos se planteen reducir la población de viejos porque será oneroso sostener las pensiones. Como en nuestra generación se dieron muchos métodos para controlar los nacimientos, nuestros hijos inventarán nuevos métodos artificiales para deshacerse de los viejos. Serán sólo formas de eutanasia.
En este escenario, las familias fundadas en el matrimonio entre un hombre y una mujer, será una realidad que habrá que fomentar para que teniendo hijos e hijas en forma natural, nuestra población se renueve, pues está claro que todos vamos a morir algún día y si hay nuevos nacimientos la población salvadoreña se podrá renovar. A esta renovación no colaboran en nada los matrimonios gay, que son estériles por naturaleza. Este matrimonio gay tendrá que adoptar un hijo o hija para dejar un legado. Y ese será un problema porque atenta contra el principio del interés superior del niño que está insertado en las leyes de la República. Nuestra Carta Magna está en una situación vulnerable respecto a ideas tan extrañas a nuestra idiosincrasia y costumbres, ideas que pueden ir corrompiendo aún más lo más preciado que tenemos: la familia fundada en el matrimonio.
Frank Morán,

Santa Tecla, sábado, 3 de marzo de 2012.

lunes, 30 de enero de 2012

Doctrina Social de la Iglesia para El Salvador

Muchos han enarbolado la bandera de la Doctrina Social de la Iglesia como meta para aplicarla en El Salvador, desde el punto de vista político. Recordemos a José Napoleón Duarte y su Partido Demócrata Cristiano. Como corriente política no tuvo tanta suerte como la tuviera la Democrazia Cristiana en Italia, donde hasta el Papa pedía a los católicos votar por ella desde que se fundó en 1948. Y desde que se fundó gobernó Italia hasta su reciente desaparición, que casi coincide con la caída del Muro de Berlín en 1989. Si no ganaba la alternativa en Italia era el Partido Comunista, que era el más grande del Occidente del mundo, aunque con estilo latino, pero siempre obediente a las órdenes de Moscú.
Este era el panorama en Italia que, extrapolado al resto del mundo, describía su Santidad Juan Pablo II en su Encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”, en el vigésimo aniversario de la “Populorum Progressio” de Pablo VI. El mundo dividido en dos bloques ideológicos irreconciliables.
¿Qué tiene que ver la Doctrina Social de la Iglesia con la situación de El Salvador? ¿Por qué aplicar la Doctrina Social de la Iglesia en El Salvador? ¿Puede ayudar a mejorar la situación de El Salvador la Doctrina Social de la Iglesia? ¿Vale la pena estudiarla para aplicarla?
La esencia de la Doctrina Social de la Iglesia la dice de sí misma que no es una Tercera Vía entre el Capitalismo Liberal y el Colectivismo Marxista. Sólo se trata de una reflexión sobre las realidades que impactan la vida del hombre a la luz del Evangelio. La Iglesia Católica incluye el tema en la Moral, o sea que es pura Teología, no es ninguna doctrina económica, aunque hable de Economía, pero respetando su autonomía.
Y que está relacionado con la Moral es una realidad, porque para que las grandes masas de personas sumidas en la miseria y en la pobreza logren un nivel más humano de vida, se requiere la participación de todos los seres humanos, en especial de quienes dirigen los destinos de las naciones y quienes ostentan el poder económico y político, tanto cristianos como hombres de buena fe. No podemos usar la violencia, condenada una y mil veces en la Sollicitudo Rei Socialis tanto como en la Centesimus Annus. Esta especial responsabilidad de los hombres que lideran las naciones, no exime a todos los que de alguna manera no ocupamos ningún puesto de poder ni político ni económico, pero pertenecemos a una misma sociedad de los hombres y mujeres salvadoreños, además de tener las convicciones cristianas bien arraigadas.
Difícilmente podemos obligar a las personas a realizar lo que no quieren. No vamos a enarbolar la bandera de la lucha de clases, que es una fácil tentación para quien ha sufrido mucho, ya sea el olvido de otros a la salida de situaciones de opresión económico o social, ya sea el cierre de oportunidades para participar en la configuración política de la nación.
Es necesario hacer un diagnóstico como inicio del proceso de aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia en El Salvador. Profundizaremos en estos temas de un modo práctico. No tengo la panacea de la solución a los problemas, pero debemos intentar solucionar los problemas tomando en cuenta el sentido trascendente del ser humano.

sábado, 8 de octubre de 2011

LA CIUDAD DE LOS DE RAZA CATÓLICA, NO CATÓLICA Y NO CRISTIANA

Estamos en El Salvador, 12 de octubre de 2011. Hace quinientos diecinueve años Colón descubrió América, en 1492. Si Colón no hubiera descubierto América, ¿qué hubiera sucedido con nosotros? La verdad es que depende de quiénes seamos nosotros.
Tal vez el deseo de muchos salvadoreños es que era mejor que nos descubrieran los ingleses en vez de los españoles, porque si los ingleses conquistaron lo que es hoy los Estados Unidos de América y hoy ese país es de los más desarrollados del mundo y de los más ricos, entonces, piensan muchas y muchos, si nos hubieran conquistado los ingleses hoy seríamos un país desarrollado y rico como ellos, con un nivel de vida alto. Tal vez, de piel blanca, rubios o pelo negro, aunque sea; pero eso sí, con ojos azules y no católico.
Veámonos al espejo. Si usted es varón, con piel morena, los ojos algo achinados y de un color negro o café; pelo de rancho; o si usted es mujer, piel morena también, ojos algo achinados y pelo largo, negro y liso; además, ambos algo bajos de estatura, ustedes cumplen con la descripción para la mayoría de los salvadoreños. Pero existen minorías: unas y unos con pelo colocho, labios gruesos. Otros y otras con piel blanca, cabello negro o café o rubio y ojos café claro o verdes o azules, algunos altos de estatura y otros más bajos. Y también existen los no tan blancos. Algunos descienden de los asiáticos que cruzaron el estrecho de Bering. Otros descendieron de los barcos europeos que venían con europeos, árabes, chinos o africanos. En El Salvador no existe una sola raza. Ni en América, tampoco. Pero desde el rio Grande hasta la Tierra del Fuego, una gran mayoría es católica, porque Colón, aunque genovés de nacimiento, venía en nombre de los Reyes Católicos españoles.
No es necesario, dice Lourdes Díaz Trechuelo, defender al indio de los “feroces conquistadores y crueles encomenderos”, porque ellos no existen ya, mientras que los aborígenes, exceptuando a los antillanos, conviven con los descendientes de los colonizadores, y han mezclado y vuelto a mezclar con ellos su sangre. Muchos atacan esa obra de España y propugnan una vuelta a las culturas prehispánicas; para ello habría que suprimir de Hispanoamérica la religión católica, la lengua española, los edificios sustentados por arcos, la escritura alfabética, la imprenta… Arrancar de las Antillas, de México, Perú, El Salvador y otros lugares la caña de azúcar; el café de Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador…, las bananas de Centroamérica, y eliminar de todo el continente vacas y bueyes, caballos y mulos, ovejas, y tantas cosas más que sería largo enumerar. ¿Puede pensarse mayor absurdo?
Hoy esa variedad de raza tiene una cosa en común. Todos vivimos en este país. Este país se llama El Salvador. ¿Percibimos ya el nombre del país? Tiene el nombre del Salvador del Mundo: Jesucristo. Es un país profundamente cristiano. A veces se pasa un poco en “clericalismo”, pues el Arzobispo de San Salvador tiene un peso grande, atribuido por muchos. Y cada vez más hay más no católicos e incluso no cristianos. Pero hablamos español en toda Iberoamérica.
No nos podemos quejar que los ingleses no vinieran a conquistarnos. La verdad es que si hubieran venido los ingleses, muchos de nuestros antepasados hubieran sido exterminados, de acuerdo a aquel dicho de los cara pálida: “No hay mejor indio que el indio muerto”. Es por esa razón que hay muchos piel blanca, rubios y ojos azules en Norteamérica, porque no se mezclaron con los indígenas. Tuvo mucho que ver la religión calvinista, que influyó mucho en los puritanos ingleses. Si en Norteamérica no existe una mezcla de razas sino hasta los últimos siglos, XIX y XX, es porque los antiguos pobladores de dichas tierras fueron exterminados o encerrados en reservaciones indias. Las razones del por qué hoy se da una mezcla de razas es porque la inmigración permitida en Norteamérica a principios del siglo XX y las luchas emprendidas por personajes como Marthin Luther King en el Sur de Estados Unidos, hizo cambiar los valores de un país que parecía que no iba a cambiar de actitud.
No podemos quejarnos de que El Salvador sea un país subdesarrollado, comparado con los Estados Unidos de Norteamérica. El desarrollo industrial se dio en los lugares de Europa en los que se dio porque sólo ahí se podía dar. Inglaterra se convirtió en un imperio poderoso a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Recordemos que ahí no hubo revoluciones. Es más, ahí se financiaron todas las revoluciones, como la que tuvimos con ocasión de nuestra Independencia, en 1821. Lourdes Díaz Trechuelo, afirma que a la Independencia siguió un agitado período de luchas internas y desórdenes que azotaron los recién nacidos países, a los que se trató de encajar, como camisa de fuerza, una ideología liberal, causante en buena medida del despojo del indio y de la formación de los grandes latifundios, por su absoluta indiferencia hacia los pobres, en unos momentos en que se establecen “requisitos de propiedad” para tener derecho a voto, y se considera la pobreza como signo de estupidez.  Recordemos que el siglo XIX, informado por el liberalismo, rinde culto al individuo, a la propiedad privada y al viejo principio romano del derecho que tiene el dueño a usar y abusar de las cosas que posee. El capitalismo engendrado por estos principios, vio al continente americano como un inmenso depósito de materias primas y mano de obra barata, a la que convenía tener a raya para que no fuese capaz de sacudir el yugo que se le quería imponer. Y para ocultar a las propias víctimas el origen de sus males se acude al socorrido tópico de la colonización española, “cruel y tiránica, dirigida por la Iglesia Católica que con su oscurantismo impidió el progreso”.
Los imperios crecen, se multiplican y mueren. Varios imperios pueden dar testimonio de ello: el romano, el otomano y, el más reciente, el inglés, que ha heredado el poder imperial a esos hijos de la Gran Bretaña que son los Estados Unidos de Norteamérica.
¿Qué fortalezas tenemos? ¿Es sano aspirar a un desarrollo que aumente el nivel de vida de los salvadoreños? Ya Pablo VI dijo en la década de los 60: “El desarrollo es el nuevo nombre de la Paz”. Todo lo que contribuya al desarrollo auténtico de este país, es digno de ser apoyado por todos. Es bueno que nos preguntemos por nuestras propias convicciones: ¿Creemos en la muerte de Dios y somos partidarios de los ídolos modernos a los que esta muerte ha dado lugar como son los ídolos del poder, del dinero, del sexo…? O por el contrario, ¿consideramos que en nuestro país existe la posibilidad de un renovado interés por la religión?
¿Cómo deberíamos resolver nuestros conflictos internos? Ante todo, los que somos católicos y los no católicos, tenemos ya un camino: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Cuando decimos “como a ti mismo”, dice Paul Ricoeur que entonces se “trasciende absolutamente a todas las diferencias legítimas y” se “atraviesa también los conflictos, no por entero para darles una solución falsa, sino para colocarlos justamente en una posición de entendimiento y estima mutuos”. Tenemos que perder el miedo. Tenemos que perder el miedo a decir la verdad. No como lo entienden los del IDHUCA respecto del hecho que abandera los intereses de un grupo muy poderoso, que tiene la firme convicción que todos debemos bailar al son que ellos marcan. “Ante todo, mi adversario es como yo”, dice Ricoeur. “Claro que sigue siendo mi adversario, es decir, que deberán encontrarse procedimientos de conciliación, de resolución de los conflictos, pero todo esto será atravesado en los cimientos por una especie de crédito que doy a mi enemigo, que es igual a mí”. Yo no veo esta filosofía en la actitud del IDHUCA con el asesinato de los jesuitas. Tampoco se ve ahí el enfoque de la Justicia Restaurativa que promueven entidades internacionales en el país. Tal vez porque la UCA no se llama, como muchos piensan, Universidad Católica. No. Se llama Universidad Centroamericana. Y de católico es lo que menos tienen ni pretenden que sea su identidad. Y pienso que con esto no los ofendo, sino que estarán de acuerdo que los describe muy bien, siendo como soy un ex alumno del Externado de San José.
¿Queremos conocer la realidad para poder encontrar una solución a los conflictos? Tal vez ayude la comparación de una nación que padecía bajo el régimen comunista: Checoslovaquia. Ricoeur en sus visitas constantes a este país encontró que el problema de los ciudadanos de este país, no consistía en saber qué régimen político o económico era el mejor, sino en advertir que decir la verdad y vencer el miedo, al mismo tiempo, son problemas que están vinculados. Encontró que el falso discurso, institucionalizado bajo el régimen totalitario, conduce a la ceguera. Es lo que sucede en Cuba, por ejemplo. Ahí los ciudadanos no “ven” exactamente lo que sucede. El rápido desmoronamiento de los regímenes que tenían los países detrás de la cortina de hierro, tal vez se deba a ese velo de mentiras que llenaba la comunicación en el seno de la familia, de la empresa y con mayor razón en las relaciones públicas, pues cayeron como un sistema de ilusiones, como si se hubieran descorrido las cortinas. El lenguaje es esencial para la vida política.
Se acercan las elecciones. Las de 2010, las de 2014 y las de los próximos veinte años. Siempre habrá elecciones. Pero eso no resolverá todos nuestros problemas, sino parte de ellos. Nuestros problemas los tenemos que resolver nosotros los que somos católicos, no católicos e incluso no cristianos. Hablando con la verdad y perdiendo el miedo. ¡Feliz día de la raza!
Francisco Morán. franciscomoran2000@gmail.com
(Este artículo lo envié a la Prensa Gráfica el sábado 8 de octubre de 2011, con la idea que se publique el 12 de octubre o después del 12 y antes del 17 de octubre de 2011).

lunes, 25 de abril de 2011

La historia de una familia en El Salvador...1/10

Y no de cualquier familia. La mía. No entraré en intimidades, pero contaré en público lo que pueda. Estamos iniciando el siglo veintiuno. No sé ni cómo vamos sobreviviendo, pero lo estamos haciendo. Hace seis años que perdí un empleo estable. Hace cuatro tuve un empleo estable de 10 meses. Y desde hace dos años estoy en un empleo estable en el sector público. Lo de estable es relativo. Así me lo dijo un médico, gran eminencia en obstetricia. Lo que nos sucede es relativo. Hoy estoy bien, luego estoy mal, luego vuelvo a estar bien.
Sin embargo, considero que la voluntad de sacar adelante una familia es clave del éxito de la misma. Con la ayuda de Dios, que siempre ayuda a los que ponen los medios. Mi mujer y mis hijos son lo fundamental. En primer lugar, mi mujer, pues los hijos tarde o temprano se irán. Y nos quedaremos solos mi mujer y yo.
Mis padres se separaron cuando yo estaba en quinto grado. Puedo hablar de ellos porque ya fallecieron. Gracias a mi abuelo, que ya falleció también, pude llevar una vida estable. Entré al Externado San José en el setenta y siete. Grandes hombres habían estudiado allí: El Dr. Carlos Mayora Escobar, el poeta Roque Dalton, Armando Calderón Sol que defendió la vida en el Cairo y Beijing, Mauricio Funes actual Presidente de la República...Yo pude salir en el año ochenta y dos. Afortunadamente no estudié en la UCA, en donde uno recibe una buena dosis de lo mismo del Externado, por lo menos en aquella época. Para poner sólo algunos ejemplos, los bachilleres del Externado salimos hablando un montón de casaca política y menos de una formación coherente con la fe que se decía profesar: la católica. Sin embargo, no me daba cuenta que había una revolución en la Iglesia Católica a nivel mundial. Los curas del Externado habían estudiado en Lovaina y en Innsbruck, en donde se desafiaba al Magisterio de la Iglesia. No había modo de arreglar el pensamiento jesuítico en El Salvador. Koldverg el Superior de los Jesuitas dijo en 1988 que en Latinoamérica seguirían con la misma política. Así que mejor me fui a la Matías.

lunes, 4 de abril de 2011

AUN SE ESPERA AL CONNA (COMITÉ NACIONAL DE NIÑEZ Y ADOLESCENCIA)

Sostenibilidad, es la palabra clave para hacer efectiva la erección del CONNA, porque la LEPINA contempla una estructura organizativa bastante ambiciosa, pero cuyo esquema es muy difícil sostenerlo con el presupuesto nacional. El CONNA es la cabeza del Sistema Nacional de Protección de la Niñez y Adolescencia en El Salvador. Dentro de sus atribuciones está, por ejemplo, el financiar junto con las municipalidades, le erección de los Comités Locales de Protección de la Niñez y Adolescencia. Imaginen 262 Comités Locales. ¿Habrá que erigirlos por etapas? Nadie lo ha dicho.  También debe erigir las Juntas de Protección en cada uno de los 14 departamentos del país. Imaginen lo que significará pagar alquileres de locales, o compra de inmuebles para la instalación de dichas Juntas de Protección. Luego, los profesionales que deben constituir dichas Juntas de Protección: un abogado, un profesional de las ciencias de la conducta y otro profesional universitario: ¿Cuánto habrá que dar en concepto de salarios mensuales a estos profesionales? Hagan sus cuentas. Son millones de dólares.
Existe una propuesta de adecuación de la LEPINA a la realidad de las finanzas del Estado. El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos ha divulgado a quienes están más cercanos a él. Pueden solilcitar una versión a él directamente, o insertar un comentario en este blog solicitando una copia de dicha versión de la PDDH, que a su vez la obtuvo del Comité de la Mujer, la Niñez y la Familia de la Asamblea Legislativa y la recibirán a vuelta de correo si lo consignan en su comentario.
Pero, ¿es el tema de la Niñez un tema que genera votos a los diputados? ¿Qué pasará con los compromisos de país en los que El Salvador debe llevar a cabo unas acciones bien concretas del Comité Internacional de la Niñez con sede en Ginebra?
Vale la pena oir lo que dice la sociedad civil organizada, es decir, ONG's dedicadas a la promoción de los derechos humanos en especial de la Niñez y Adolescencia, quienes a ultranza piden que el Estado cumpla la LEPINA. También, la opinión de tanques de pensamiento de la empresa privada, como lo ha hecho FUSADES.
Este y otros análisis los haremos en el transcurso de esta semana. Iniciemos el debate.

Francisco Morán.

sábado, 2 de abril de 2011

EL SUICIDIO DE UNA RAZA. (I)

Sábado 3 de octubre de 2009.
  
¡Alerta! ¡Alerta! ¡El Salvador está viviendo los albores del “suicidio de una raza”! Este mismo proceso lo han vivido naciones a lo largo de la Historia, con gran poder o sin él y se han aniquilado totalmente.
La población salvadoreña va en franco descenso. En julio de este año, el Ministerio de Economía presentó las proyecciones de los datos del “VI Censo de Población y V de Vivienda” de 2007, para el período 1950 – 2050 (www.censos.gob.sv). Lo que más resalta es que en los pasados 40 años la fecundidad del país se redujo en alrededor de dos tercios del nivel que tenía en los años 60. Actualmente, el país presenta una población con tasas de crecimiento bajos y con una estructura por edades de una población en proceso de envejecimiento. Para hacerlo más gráfico, de 2010 a 2015 habrá 160 mil personas menores de 17 años menos en El Salvador, es decir, cada año alrededor de 30 mil niñas, niños y adolescentes no existirán en nuestro país en los próximos 5 años.
¿Qué nos pasará después del año 2050? La respuesta está en la Historia de la Humanidad: nos pasará lo mismo que les ha pasado a todas las grandes naciones, incluso imperios, que por descuidar la fecundidad de las familias, núcleo de la sociedad, han decaído poco a poco, no por las invasiones de los enemigos de fuera, sino por el peor de los enemigos: por sí mismos.
Veamos que le pasó al imperio romano. Hutton Webster, PhD, Profesor de Historia Antigua, afirma: “Se dice que Roma no se construyó en un día; pero tampoco, el poder de Roma fue destruido en un día”. La Historia es la madre de la sabiduría, pues, la verdad, “no hay nada nuevo bajo el sol”. Y si les pasó a ellos, nos pasará a nosotros, también.
La peor señal del debilitamiento romano fue la necesidad de hombres para las filas del ejército y para cultivar el campo. Se dio lo que fue llamado “el suicidio de una raza”. La gente acomodada, que fácilmente podía soportar la carga de familias grandes con frecuencia eran reluctantes a cargarse con ellas. La falta de niños, sin embargo, no era exclusiva de los ricos, toda vez que las clases pobres, que se amontonaban en casas de albergue inmensas en las ciudades, no tenían una vida de familia verdadera. Por más que los emperadores obligaron a la gente rica a tener hijos y crearon instituciones para criar a los hijos de los pobres, no lograron impedir “el suicidio de una raza”. Por otro lado, mientras menos gente pagaba impuestos, había más carga para los que sí pagaban. No había manera de enviar gente al ejército, el ejército no podía sostener las fronteras atacadas por los bárbaros, de modo que irremediablemente se dio el colapso del imperio.
El Salvador no es un imperio, pero ha puesto en marcha “el suicidio de una raza”. No sé quién estará feliz con que seamos menos cada año. Si bien el 2050 habrá 8.1 millones de habitantes, la quinta parte será menor de 15 años (en el 2010 es la tercera parte), pero otra quinta parte será de 60 años ó más (en el 2010 es la novena parte), la pirámide poblacional será igual que la de los países europeos, con una base igual que su altura, con la única diferencia que no somos ricos. ¿Quién pagará las pensiones de los que en ese momento sean ancianos (que seremos los que estamos leyendo este artículo)? ¿Quién cultivará las tierras? Ya hemos tenido que permitir la inmigración de hondureños y nicaragüenses para cortar café en años anteriores. ¿Quién pagará los impuestos que los que no nazcan dejarán de pagar?
En este sentido, hemos visto cómo en Roma se despreció el apoyo a las familias, pobres y ricas, porque al llegar el momento de querer aumentar la población, las autoridades tomaron medidas que no dieron el resultado deseado, pues ni la represión a los ricos a través de la ley para obligarles a tener hijos, ni el asistencialismo a los pobres a través de instituciones que ayudaban a criar a sus hijos, a fin de que no tuvieran miedo de tenerlos, fueron exitosos. Estas medidas llegaron demasiado tarde. Lo curioso es que en la decadencia de Roma, era cosa común considerar al matrimonio como algo indeseable, al divorcio como una moda, al infanticidio o aborto como algo frecuente, al suicidio como indiferente, etc., grandes males que hoy por hoy se consideran como cosa novedosa, como “progreso” de una sociedad, cuando en el caso romano eran muestras o señales de la decadencia del imperio.
Por donde quiera que se vea, podemos cuestionarnos: ¿Qué van a hacer los tres poderes del Estado que tienen la autoridad de dirigir los destinos de nuestra nación, para detener “el suicidio de una raza”, en este caso, la “raza salvadoreña”? ¿Es posible creer que el hecho de que en el 2050 tengamos 1/5 menos de jóvenes menores de 15 años, casi 360,000 jóvenes menos, éste solo hecho no afectará la recaudación de impuestos que aseguren un reparto de la riqueza con justicia social? ¿Es posible que no se crea que la familia salvadoreña juegue algún papel en asegurar que vengan más hijos salvadoreños educados en los valores más sentidos por todos? Para el caso, ¿quién se habrá tomado la molestia de haber inculcado o conculcado los valores necesarios a los miles de jóvenes que se han involucrado en problemas de pandillas o maras en El Salvador? ¿Habrán tenido una familia que los educara y apoyara?
Como dice el jurista Malaurie: “una sociedad sin familias, o sin familias fecundas, está condenada inexorablemente a desaparecer”. Tal sociedad, también, está condenada a desintegrarse.
La Honorable Asamblea Legislativa no ha prestado la debida importancia al hecho que estamos viviendo ya en este momento: “el suicidio de una raza”, y ha dejado la puerta abierta a la posibilidad que algún convenio internacional imponga el matrimonio homosexual. Si lo que nuestro país va necesitando son familias fecundas para detener la desaparición paulatina de nuestra sociedad, “el suicidio de una raza”, ¿será posible creer que el matrimonio homosexual pueda considerarse fecundo? ¿Será posible creer que el matrimonio homosexual pueda considerarse la estructura social que permita un más completo e integral desarrollo de la personalidad del hijo? El hijo, por supuesto, adoptado. Si el “matrimonio” en El Salvador llegara a ser entre un hombre y un hombre, tal vez decidan adoptar un bebé; si llegara a ser entre una mujer y una mujer, tal vez adopten o tal vez una de ellas decida quedar embarazada, o las dos, pero por alguien que no es su pareja. De cualquier manera, una de las opciones más probable para tener hijos en este tipo de pareja será, necesariamente, la adopción. Ahora bien, ¿contribuye el matrimonio homosexual a la necesaria fecundidad, requisito indispensable para la supervivencia de la sociedad, y, en concreto, de la sociedad salvadoreña? ¡Para nada! ¡Se convertirán en parásitos de la fecundidad de otros! ¡No veo cómo es posible que el Estado se esté prestando a proteger un tipo de unión (la homosexual) que no ayudará a la sociedad salvadoreña a evitar “el suicidio de una raza”, que sí evitará, del modo más eficaz y barato, el matrimonio entre un hombre y una mujer así nacidos!
                                              
                                                                       Francisco Morán