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sábado, 2 de junio de 2012

¿Es posible que el poder esté en buenas manos?


1.       ¿Han sido buenos los gobiernos hasta hoy?
El Salvador existe desde 1821. Hemos tenido más gobernantes en toda nuestra historia que reyes en toda la historia del Reino de Inglaterra. Una explicación rápida: la ideología liberal o individualismo. Nuestros próceres fueron afectados por esta ideología, que les hacía pensar, por ejemplo, que los indígenas y mestizos eran pobres porque eran “haraganes”. ¿Cultura? En la época colonial existía en Centroamérica la Universidad de San Carlos. Ahí estudiaron los que podían. Al entrar el siglo XX experimentamos “enfermedades” por el contagio de los más grandes países que padecían muchas más grandes “enfermedades”. Una segunda explicación rápida: secularismo y socialismo. El olvido de una verdad antropológica como la de considerar que el hombre tiene alma y cuerpo, ha llevado a guiar los destinos de las naciones por derroteros materialistas, exclusivamente. Centroamérica y El Salvador en particular, han gozado de un ambiente bastante evangelizado. Antes de 1821 teníamos 300 años de evangelización. En 1992 cumplimos 500 años de evangelización con los demás países del continente americano. Eso es una realidad que nadie puede quitar de un plumazo. En 1944 terminamos con la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez. Digo terminamos, porque si bien el General Martínez creó un buen ambiente civil para el desarrollo económico y social, el hecho de no permitir a los ciudadanos mecanismos para cambiar a sus gobernantes, hace que me ponga de parte de los huelguistas que hicieron que dimitiera. He ahí una intervención de la sociedad civil en la modificación de los que están en el poder. Como estaba el socialismo acechando nuestros países, y considerando el socialismo la cumbre de todos los errores que la humanidad ha cometido, los militares y los que ostentaban el poder económico pensaron que con represión podían “controlar” la situación. ¿Por qué en Costa Rica no ocurrió lo mismo y eliminaron al ejército con las consecuencias estupendas de no quemar la inversión del país en combates que no contribuyeron en nada al desarrollo de El Salvador? Es admirable cómo la llegada del sandinismo al poder en 1979 hizo que Guatemala, Honduras y El Salvador cambiaran sus regímenes de militares a civiles. En la década de los 80 vivimos la injustificable guerra de guerrillas. Era una batalla perdida para los guerrilleros y un sacrificio de sangre joven y no tan joven con el consiguiente desperdicio de inversión en conflictos armados. Debemos eliminar todo lo que huela a ejército y con esos recursos, preparar gente para que nos defienda con sus ideas, sus argumentos y sus vidas. Duarte fue buena gente, muy católico, pero se rodeó de demagogos que causaron desastres económicos y corrupción. Cristiani era la “presidencialización” del poder económico del país, que hizo iniciar el ordenamiento para el despegue económico que, como el famoso efecto “minuta”, iba a crear un rebalse de los recursos en beneficio de las grandes mayorías, es decir, en beneficio del bien común. Sin embargo, la ministra García Márquez pensó muy bien la venta de los bancos pero no en cómo los salvadoreños más vulnerables podían soportar esas libertades que sólo los poderosos económicamente podían soportar. Me refiero a que esa transición de la banca y de muchos recursos productivos a manos privadas no tiene nada de malo, sólo que el olvido de la situación de muchas personas fue tan evidente que nunca hubo mayor diáspora hacia el “sueño americano” que en los regímenes Cristiani, Calderón Sol y Flores. Luego, Paquito Flores nos hizo amanecer en el 2001 como dolarizados. La verdad es que las tasas de interés bajaron considerablemente. Fue bueno. Pero la gente se decía que ganaba en “colones” y gastaba en “dólares”. Esto último es otro olvido de parte de los que “podían” hacia los que “no podían”, pero que en su mayoría trabajaban para los que “podían” y les hacían tener el nivel de vida para que “pudieran”. No podemos olvidar los acuerdos de paz del 1992. La guerrilla pasó a ser partido político. Los ideales del socialismo ya se habían caído con el “muro de Berlín”. Sin embargo, cualquier idea que aún hoy se esgrime y que se llame “socializante” puede atraer masas totalmente engañadas. Engañadas porque el socialismo que pretendía defender a las masas proletarias u obreras o trabajadoras, fue su mayor vulnerador en los países que lo implementaron y que lo sostienen aún como Cuba. A Saca ni lo analizamos, pues es la transición. Alguien que tuvo inicios de locutor en Canal 4, ¿cómo es posible que en menos de 30 años sea un millonario? ¿Es un modelo replicable para cualquier salvadoreño, o hay que estar bien conectado o mamando de los recursos públicos? Lo admirable del fin del régimen de Saca es que terminó el 31 de mayo de 2009 y ya tenía su finiquito extendido por la Corte de Cuentas el 30 de mayo de 2009. ¿Fueron buenos o malos los gobernantes? Creo que pudieron haberse preocupado más por el bien común.
2.       ¿Es cierto que el bien común es una realidad? Y ¿Por qué sí o por qué no?
Los que están leyendo esto en mi blog son del privilegiado 25% que tienen acceso a internet en El Salvador. Me incluyo, cuando puedo pagar saldo para mi USB de conexión a internet. ¿Qué cosas me hacen pensar que el bien común dista mucho de lo que quisiéramos todos, pero, estoy seguro, está a la vuelta de la esquina? El dinero está en algún lugar. Los activos (hablando contable y financieramente) están en algún lugar. Los que tienen esos bienes están, en su mayoría, aquí en El Salvador. Los economistas dicen que la inversión trae más fuentes de trabajo. El trabajo y el capital se ponen de acuerdo y producen. Se crea la riqueza. Pero esta, al final, se reparte con criterios que no buscan el bien común. ¿Por qué lo digo? Porque el bienestar es un estado precario para muchos. Lo importante aquí, es que es necesario producir. ¿Por qué no se produce? ¿Será la situación internacional? ¿Será que el Presidente Funes y la Asamblea Legislativa no han creado las condiciones para que los recursos financieros se inviertan con toda confianza de volver a recuperarlos con alguna ganancia? ¿Será que no sueltan los recursos para invertir para presionar al Presidente y al Poder político? Nadie niega que los zapatos, uniformes y útiles escolares sean un programa que puede que aumente la Permanencia escolar y disminuya el ausentismo. Pero, ¿cuánto ha acumulado la economía pública en términos de Producto Interno Bruto, PIB, que logre más recursos fiscales en forma de riqueza para poder repartirla de este modo? El Presidente no puede vivir del crédito todo el tiempo, aunque su tiempo sea tan corto como cinco años. El enemigo del Presidente lo tiene adentro. Así como todos nosotros. Veámonos en el espejo y veremos que somos nuestro mayor enemigo cuando no hacemos todo lo que podemos hacer. Nosotros mismos nos ponemos los obstáculos. Nosotros mismos no nos controlamos. El Presidente no tiene control de la situación. ¿La han tenido los demás presidentes de la historia salvadoreña?
3.       ¿Qué haría yo si me tocara gobernar?
Me imagino que en este momento, el Presidente de la República tiene el siguiente escenario. “Hato, qué vamos a hacer con los pandilleros que ya no se están matando y esperan oportunidades para sus familias”. Y Hato le responde: “Mirá, Mauricio, llamemos a los dueños del capital y que contribuyan a que haya más fuentes de trabajo para que estos pandilleros y sus familias se inserten al mercado laboral”.  Mauricio responde: “me parece bien. Pero, y los jóvenes que no son pandilleros, que estudian; además, los salvadoreños que no tienen casa y que se las ofrecimos; por otro lado, ya se nos van a acabar los cinco años y sólo hemos hecho una “ciudad mujer”; dijimos que el sistema expulsa los salvadoreños a los Estados Unidos y cómo hacemos para que, si los despiden, no se vayan a ver si logran el “sueño americano”; también, nuestra caja de dinero se está quedando vacía para el próximo mes de agosto y no sé si les vamos a poder pagar a los empleados públicos, nuestra “fábrica de empleos” secundaria, y hoy con la Asamblea cuesta arriba, cómo vamos a obtener nuevos préstamos”.  Y si se dieran cuenta del poder de las redes sociales diría: “Hato, ¿le estás contestando todos los tweets a mis seguidores? ¿Estás actualizando mi muro de facebook para agradecer las ideas de los ciudadanos sobre todos los temas que afectan al Gobierno? ¿Estás publicando mi estado patrimonial en el sitio de transparencia para que vean que estoy adquiriendo cosas según mi salario? Carlos, ¿Estoy dando cuenta de la partida secreta o de todos los sobrantes de presupuesto de las instituciones para las emergencias u otros? ¿Estoy dando el ejemplo a todos los funcionarios del Ejecutivo en el sitio web de la Presidencia y en el de gobiernotransparente.gob.sv acerca de cómo se invierten todos los fondos y a quién se le paga qué salario? ¿Exijo que hagan lo mismo a los de mi Gabinete? Y, Alexander, a los vicepresidentes que se meten en propaganda política ¿los vamos a destituir de los ministerios de la enseñanza pública, pues ya es hora de que lo hagamos?”. ¿Qué haría yo en su pellejo? En primer lugar, tengo que pensar que sin entrar al sistema de partidos políticos, poco puedo hacer. Pero existen nuevas oportunidades. Existen mecanismos para cambiar el sistema. Existe un mayor acuerdo entre la gente pensante, que está en ese 25% que tiene acceso a twitter y facebook.
4.       ¿Crees en lo mismo que yo?
¿Crees que es posible ponernos de acuerdo sobre lo que es importante para nuestro país a través de los blogs, twitter y facebook? Yo creo que sí. Destierro desde este instante el afán de poder a toda costa. Que todos estemos de acuerdo en lo que debemos hacer para lograr el bien común y estar de acuerdo en lo que significa para cada uno, es suficiente para hacer un sistema que beneficie a nuestra nación y a todo el mundo.

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